Las palabras de tu profesor retumban en tu cabeza, van y vuelven como eco en una habitación de cuatro paredes, tu gimes, te encones en tu cama y sólo puedes pensar en esas palabras que tanto te identifican, eres una desgracia, una pena y una depresión, un cáncer en la vida de los demás, lo admites, jamás lo vas a negar porque no hay justificación.
Gimes, lloras, gritas, nadie te escucha porque nadie vive contigo, los vecinos ya se acostumbraron a esos gritos de dolor que salen del apartamento Número 3 día a día sin razón aparente, hogar habitado por nadie, una fantasma hospedado ahí que se hace ver y escuchar, la gente ya dio por hecho que ese ser estaba muerto tu no pudiste hacer nada para contradecirlos, porque una foto dice más que mil palabras y tu aspecto dice mas de lo que el mundo habla junto.
Tus compañeros de clase te ignoran, tu vida social va directamente al excusado y los demás se ríen de eso, la hojilla oculta en tu baño se burla de ti cada vez que perfora tu piel, las vendas te recuerdan que esta mal pero que de igual forma vas a seguir haciéndolo porque siempre fuiste una persona terca, el alcohol ríe maléficamente mientras tu brazo arde al morir las bacterias, tu ríes y lloras al mismo tiempo burlándote de ti mismo al recordar lo patético que eres.
La Mañana se va fría, La Tarde le sigue de cual forma, La Noche no se hace esperar y empuja a La Tarde para quede largue de una buena vez, El Anochecer le pide que se esperé un segundo y deje el atore, tu los observada todos pelearse desde la ventana de tu solitaria casa mientras sonríes, recordando que es exactamente igual a las disputas que suceden en tu mente día a día, al mismo tiempo que ellos pelean, todo sucede muy sincronizado como una rutina irrompible.
Las Horas pasan rápido, Los Minutos le acompañan y Los Segundos a el, El Día conformado por ellos tres termina rápido, La Semana creada por el último no tanto, El Mes tiene que repetirse cuatro veces el anterior lo cual es fastidioso, El Año se repite doce veces lo cual pasa rápido para el, y así se repite la historia por varios siglos, tu cuerpo se desgasta mientras ellos comparten como la familia que son, haciéndote recordar que estas solo en el mundo, compuesto por tierra y agua, fuego y viento, todos tienen una familia y tu te retuerces en la soledad de una apartamento vacío.
No hubo una gran reunión ni flores ni llanto, tampoco fueron muchas personas, solamente fueron los que cavarían el hueco y los que te echarían ahí, más nada, descansaste en esa solitaria tumba, al igual que tu vida, la muerte no tiene diferencia, en más, si alguien te hubiera acompañado en el transcurso de tu existencia habría dicho que tu muerte sería exactamente igual que lo que viviste, de hecho, tal vez hubiera sido más interesante, reposas en tu tumba, tu alma aspira el olor de la tierra fresca y sale a dar un vistazo, y la lápida reposa satisfecha en la tierra, tu lees lo que tiene escrito, principalmente tu nombre en grande, la fecha en que naciste y moriste, entre tu identificación y las fechas, una frase:
"He aquí la figura de muerte de una persona existencial"
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